La reconocida cadena de jugueterías Tío Mario ha cerrado sus puertas, anunciando su liquidación a través de redes sociales con el mensaje: “¡Liquidamos todo por cierre! ¡Últimos días!”. Este cierre ha generado una oleada de reacciones en línea, donde muchos usuarios expresaron su tristeza por la desaparición de esta histórica empresa.
El sector juguetero argentino enfrenta un escenario desafiante. Matías Furió, presidente de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ), había alertado previamente sobre un “período de producción crítico”. Indicó que los fabricantes deben adquirir materia prima con antelación para poder tener productos en las góndolas en un plazo no mayor a dos meses. La situación es aún más alarmante, ya que los costos se disparan en un contexto de inflación, lo que dificulta la producción para las pequeñas y medianas empresas del país.
La caída en el consumo se ha vuelto evidente. Según la CAIJ, el mercado juguetero ha experimentado una contracción cercana al 22% entre 2015 y 2025, y las ventas durante el primer semestre de este año han disminuido aproximadamente 20% en comparación con el mismo período del año anterior. Julián Benítez, gerente de Relaciones Institucionales y Comercio Exterior de la CAIJ, explicó que la crisis afecta a toda la cadena de valor, incluyendo jugueterías, mayoristas, distribuidores, importadores y fabricantes.
Además, la competencia con las pantallas se ha intensificado. En un contexto donde la tasa de natalidad ha caído un 42% (según datos del Indec), pasando de 2,4 hijos por mujer en 2015 a 1,4 hijos por mujer en 2025, se reduce la base de usuarios para juguetes físicos. A pesar de esta tendencia, Benítez subrayó la importancia del juego físico en el desarrollo cognitivo, emocional, social y motor de los niños, algo que no puede ser reemplazado por las pantallas.
La situación del sector juguetero es crítica y el cierre de Tío Mario es un síntoma más de las dificultades que atraviesa la industria en el país.
Fuente: La Nación






