El economista Federico González Rouco, especializado en vivienda y consultor de Empiria, abordó los principales obstáculos que enfrenta el crédito hipotecario en Argentina durante su participación en la Expo Real Estate 2026. En sus declaraciones, enfatizó que el gran desafío radica en la fuente de financiamiento a largo plazo para los bancos.
Recientemente, el Gobierno definió mediante la Resolución 1276/2026 del Ministerio de Economía los instrumentos financieros en los que se invertirán los recursos del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), creado por la Ley 27.802 de Modernización Laboral. Sin embargo, entre estos instrumentos no se incluye la cartera de créditos hipotecarios, un aspecto crítico para un sector que requiere de liquidez constante.
En el marco del 16° Congreso de Desarrollos e Inversiones Inmobiliarias, González Rouco señaló que, aunque el FAL no prohíbe explícitamente la inversión en créditos hipotecarios, tampoco la incluye de forma clara. «No está prohibido, no queda explícitamente afuera, pero tampoco está dentro», afirmó el economista, sugiriendo que esto podría abrir una oportunidad para desarrollar regulaciones que faciliten el financiamiento hipotecario.
El FAL, diseñado para ayudar a las empresas a gestionar indemnizaciones mediante aportes periódicos, podría convertirse en un recurso valioso si se logra canalizar parte de sus fondos hacia el sector hipotecario. González Rouco explicó que el desafío principal para los bancos argentinos es encontrar recursos estables para otorgar créditos a largo plazo, algo que el FAL podría facilitar.
El economista indicó que, si el FAL hubiera estado operativo en los últimos 15 años, el volumen de recursos acumulados podría haber alcanzado cifras comparables con el financiamiento hipotecario existente en el sistema financiero argentino. Para el año 2026, se estima que podrían desembolsarse alrededor de US$2500 millones en créditos hipotecarios, aunque este monto aún es considerado bajo en comparación con el potencial de la economía.
Durante la conversación, González Rouco también mencionó el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), que administra activos por US$75.000 millones, sugiriendo que una parte de estos recursos podría ser canalizada hacia la cartera hipotecaria, la cual actualmente ronda los US$11.000 millones.
Por otro lado, se discutió el reciente aumento de la tasa de interés en la línea de crédito hipotecario del Banco Nación, que pasó del 6% al 6,7%. Este ajuste provoca un incremento en la cuota del crédito, lo que a su vez requiere un mayor ingreso para acceder a estos préstamos. A pesar de esto, el Banco Nación sigue siendo una de las entidades con condiciones competitivas en el mercado.
En conclusión, el escenario del crédito hipotecario en Argentina se presenta lleno de desafíos, pero también de oportunidades que podrían ser aprovechadas si se logra una regulación adecuada que permita canalizar los recursos existentes hacia el financiamiento de viviendas.
Fuente: La Nación






