Un destacado hallazgo paleontológico ha tenido lugar en Dakota del Norte, donde un profesor de ciencias de Colorado ha descubierto cinco huellas fosilizadas que podrían pertenecer a un Tyrannosaurus rex adulto, datando aproximadamente de hace 66,5 millones de años.
El profesor Kent Hups, quien es también investigador asociado voluntario del Museo de Naturaleza y Ciencia de Denver, realizó el descubrimiento durante una expedición en la Formación Hell Creek en julio de 2025. Inicialmente, Hups identificó dos grandes pisadas, cada una de las cuales medía alrededor de 0,9 metros de largo y entre 0,6 y 0,8 metros de ancho. Su primera reacción fue de asombro e incredulidad ante la magnitud del hallazgo.
El descubrimiento se complementó con la identificación de otras dos huellas, completando así un rastro que los científicos han analizado en profundidad. En el verano de 2026, el equipo localizó una quinta huella que no fue parte del estudio inicial pero que contribuyó a la comprensión del comportamiento de este dinosaurio.
Identificación y análisis de las huellas
Los paleontólogos compararon las impresiones encontradas con otros dinosaurios conocidos en la misma formación, concluyendo que solo dos especies alcanzaban dimensiones compatibles: el Tyrannosaurus rex y el Edmontosaurus. La forma de las pisadas llevó a los investigadores a afirmar que pertenecían probablemente a un T. rex adulto.
Este importante estudio fue publicado en el Journal of Vertebrate Paleontology el 8 de septiembre de 2026, destacando que hasta ahora solo se habían documentado impresiones aisladas de este dinosaurio, pero nunca una secuencia tan completa.
Revelaciones sobre el comportamiento del T. rex
Las cuatro huellas analizadas forman un rastro de aproximadamente 7 metros de largo, y la distancia entre ellas sugiere que el dinosaurio avanzaba a una velocidad aproximada de entre 5,6 y 7,2 kilómetros por hora. Este hallazgo proporciona una visión única sobre cómo se desplazaba el T. rex, sugiriendo que las pisadas se formaron sobre terreno húmedo.
Tres de las huellas han sido trasladadas al Museo de Naturaleza y Ciencia de Denver, donde se llevarán a cabo más análisis. Según Hups, estas marcas representan una conexión tangible con un animal que vivió hace millones de años, describiéndolas como «lo más parecido que tenemos a una máquina del tiempo».
Fuente: La Nación






