La conexión entre el cine y la búsqueda de refugio en tiempos de crisis es el eje de la película La noche está marchándose ya, una ópera prima de los cineastas cordobeses Ramiro Sonzini y Ezequiel Salinas. La historia se desarrolla en un contexto de recortes presupuestarios que amenazan la existencia de un cineclub, un lugar que se convierte en un verdadero hogar para su protagonista.
La trama sigue a Pelu, un joven proyectorista que, tras perder su trabajo, acepta el puesto de sereno en el Cineclub Municipal Hugo del Carril. Sin embargo, las complicaciones económicas lo obligan a instalarse en un rincón olvidado del edificio. A pesar de su situación, Pelu encuentra consuelo en el cine, disfrutando de las proyecciones en soledad.
Filmada en blanco y negro, la película evoca el espíritu del neorrealismo italiano, abordando el deterioro económico y cultural con una sensibilidad notable. Las proyecciones de clásicos como Los tallos amargos y Buenos días se entrelazan con la vida de Pelu, quien se aferra a los sueños que surgen de la pantalla en medio de su adversidad.
La historia no solo refleja la lucha personal de su protagonista, sino que también presenta una galería de personajes entrañables en busca de asilo y apoyo. La película, que ha sido parte de la programación del Centro Cultural San Martín y el Malba, se convierte en un tributo a la capacidad del cine para ofrecer un respiro en momentos difíciles, recordando que, a veces, un espacio compartido puede ser el refugio que todos necesitamos.
Fuente: La Nación






