El reciente anuncio del ministro de Economía, Luis Caputo, sobre la apertura del mercado japonés a la carne argentina marca un avance significativo para la cadena de ganados y carnes del país. Con esta medida, se permite el acceso a uno de los principales importadores de cortes vacunos a nivel mundial, con un mercado que representa más de US$3100 millones anuales.
Este cambio no solo implica un acceso crucial al mercado japonés, sino que también representa una ruptura con el aislamiento histórico que enfrentaba Argentina al ser catalogada como un país aftósico. La implementación de planes de vacunación a largo plazo y la existencia de un servicio sanitario confiable, como el de Senasa, han sido claves para lograr este objetivo.
Las negociaciones con Japón para la apertura de su mercado comenzaron hace 20 años y se intensificaron en los últimos dos años, en un contexto político que favorecía la eliminación de cuotas y prohibiciones. La participación de Fernando Vilella, exsecretario de Bioeconomía, fue fundamental, ya que fue él quien convenció a las autoridades japonesas de que no había razones para demorar la apertura.
A pesar de los avances, existen desafíos que Argentina debe enfrentar. Los especialistas destacan que el país aún tiene aranceles más altos en comparación con otros proveedores como Estados Unidos y Australia, lo que refleja el déficit histórico en la firma de acuerdos de libre comercio. Sin embargo, la aprobación sanitaria por parte de Japón es crucial también para el acceso a otros mercados deseados, como el de Corea del Sur.
En un entorno económico global donde la demanda de proteínas animales de alta calidad está en aumento, la diversificación de mercados se presenta como una estrategia esencial para la autonomía comercial de Argentina. Esto permitirá al país adaptar su producción a las necesidades específicas de cada mercado, asegurando así una mayor estabilidad.
A pesar de los retos que enfrenta la cadena de ganados y carnes, como la caída del consumo interno y los problemas de rentabilidad, las perspectivas son alentadoras. Un informe de la Fundación Mediterránea-Ieral indica que se están observando señales favorables en términos de eficiencia y capacidad productiva.
En resumen, el futuro de la cadena de ganados y carnes se presenta con previsibilidad a mediano y largo plazo, un objetivo que ha sido anhelado por el sector en diferentes gobiernos y que, por fin, parece estar alcanzándose.
Fuente: La Nación






