En una reciente entrevista, el filósofo argentino Darío Sztajnszrajber exploró la esencia de la filosofía y su relación con la felicidad y la realización personal. Al abordar la búsqueda de la felicidad, Sztajnszrajber afirmó: “Encuentro algo de la felicidad cuando puedo realizarme en eso ahora. Nunca creo que estoy 100% realizado”.
El filósofo destacó que la realización personal se asemeja más a una pregunta interna, sugiriendo que la certeza absoluta sobre la realización puede ser engañosa. “Es como una reflexión que surge cada vez que uno está demasiado seguro de algo”, señaló.
Además, Sztajnszrajber hizo hincapié en que la dificultad de hacer filosofía no reside únicamente en momentos de crisis, sino también cuando todo parece estar en orden. “Lo difícil es hacer filosofía cuando todo funciona bien”, remarcó, desafiando la noción de que el propósito de la existencia se limita a un buen funcionamiento.
El filósofo citó a Platón, quien en su obra el Banquete expresó que “vamos en busca de un saber que sabemos que nunca vamos a alcanzar, pero vamos igual”. Esta búsqueda constante es fundamental para entender la motivación humana.
Sztajnszrajber también reflexionó sobre la felicidad, vinculándola con el deseo de conocer y el asombro ante la realidad. “Mi deseo es un deseo filosófico, es una especie de asombro que me lleva a elucubrar aspectos que hacen a la realidad”, explicó. Criticó la manera en que se consume la realidad, instando a cuestionar lo que se presenta como verdad.
Al respecto, mencionó la escuela de la sospecha, que incluye a pensadores como Freud, Marx y Nietzsche, enfatizando la importancia de un espíritu crítico que permita ver más allá de lo evidente. “Desplegar escorzos es fundamental”, agregó.
Finalmente, Sztajnszrajber concluyó que, aunque el cuestionamiento filosófico puede parecer trivial, el acto de cuestionar la realidad es lo que realmente lo realiza. “Por ahí al final todo el cuestionamiento filosófico era una gran zaraza, pero el hecho de ejercer el deseo de cuestionarlo me realiza”, sentenció.
Fuente: La Nación






