En lo alto de los Andes ecuatorianos, a 4000 metros sobre el nivel del mar, se teje la historia de Juanito, un pastor que ha dedicado 71 años de su vida a cuidar de las ovejas y preservar las tradiciones de su familia. Su existencia, marcada por la conexión con la naturaleza y la cultura indígena Panzaleo, revela una forma de vida que contrasta con el bullicio de las grandes ciudades.
Juanito, padre de seis hijos y abuelo de seis nietos, ha encontrado en las montañas un hogar que jamás ha sentido la necesidad de abandonar. «Aquí en el páramo viví toda la vida. Mi papá y mi mamá también nacieron aquí. Por eso no nos fuimos», compartió el pastor, refiriéndose al lugar que ha sido testigo de su historia familiar.
Las condiciones climáticas en esta región son extremas, con viviendas construidas de barro y paja, donde la leña arde la mayor parte del tiempo para proporcionar calor. La familia se acomoda en colchones de paja, arropándose con mantas en las noches frías. Su dieta se basa en lo que la tierra les ofrece, cosechando frutas y criando animales, aunque periódicamente deben descender al pueblo más cercano para abastecerse de víveres.
El cuidado de su rebaño de 150 ovejas es una de las principales actividades de Juanito. Cada día, realiza caminatas de hasta 40 minutos para llevar a los animales a pastar, siempre acompañado de su inseparable flauta andina, que resuena en el aire puro de los Andes y refuerza su vínculo con las tradiciones locales. A pesar de las dificultades de vivir en la altura, Juanito enfatiza que su familia disfruta de una vida tranquila y libre de muchas enfermedades que afectan a otras comunidades. «Gracias a Dios hemos vivido tranquilamente aquí», afirmó.
La razón que lo mantiene en este lugar es simple y directa: «No vivimos en un pueblo y trabajamos tranquilos. Gracias a Dios, esto es una bendición». La vida de Juanito ha sido capturada en un documental por los creadores del canal de YouTube Ecuador y sus paisajes, que ha superado los dos millones de visualizaciones. En él se muestran las actividades diarias del pastor, el cuidado de las ovejas y las tradiciones familiares, como la cocina a leña.
Lejos del ritmo frenético de la vida urbana, Juanito ha encontrado la felicidad en una existencia íntimamente ligada a su familia, la naturaleza y el paisaje que lo ha rodeado desde su nacimiento.
Fuente: La Nación






