En octubre de 1886, cerca de un millón de personas se reunieron para conmemorar la llegada de un monumento que se convertiría en un símbolo de la libertad a nivel mundial. El presidente de Estados Unidos, Grover Cleveland, recibió oficialmente la imponente figura, un regalo de Francia al pueblo estadounidense.
La mañana del evento estaba marcada por un clima frío y lluvioso, envuelto en una niebla que generaba un aura de misterio. Cientos de embarcaciones acompañaron la ceremonia, donde se entregó una gran figura de cobre que levantaba una antorcha hacia el cielo.
Los Orígenes de la Estatua
La historia de esta monumental obra se remonta a 1865, cuando el intelectual francés Edouard de Laboulaye propuso que Francia regalara a Estados Unidos un monumento para conmemorar el centenario de su independencia. Laboulaye, un defensor de la abolición de la esclavitud, veía en la experiencia estadounidense una afirmación de ideales libertarios y democráticos.
El escultor Frédéric Auguste Bartholdi fue seleccionado para llevar a cabo el proyecto, diseñando una figura que simbolizaba la libertad. En su mano derecha sostiene una gran antorcha, mientras que en la izquierda lleva una tablilla con la fecha de la independencia de EE.UU.: 4 de julio de 1776. En sus pies, se pueden ver cadenas rotas, representando un vínculo profundo con las ideas de liberación.
La Construcción y Financiación del Monumento
El proyecto fue concebido como una colaboración entre ambos países: Francia proporcionaría la estatua y Estados Unidos el pedestal. La compleja estructura interna fue diseñada por el ingeniero Gustave Eiffel, quien resolvió el desafío de sostener la figura de cobre, que debía resistir fuertes vientos.
La financiación del proyecto fue un desafío, lo que llevó a la creación de la Unión Franco Americana. Finalmente, la estatua fue enviada a Nueva York en junio de 1885 a bordo del buque francés Isère, desarmada y cuidadosamente empaquetada para su travesía. Una vez en suelo estadounidense, se armó la figura en Bedloe’s Island, donde se colocó en su ubicación definitiva.
Una Réplica en Argentina
Un sorprendente epílogo se desarrolla en Argentina, donde en las Barrancas de Belgrano se encuentra una réplica de casi tres metros de altura, también diseñada por Bartholdi. Esta versión, de hierro fundido, fue instalada e inaugurada poco antes que la original en Nueva York, llevando en su base la inscripción de los talleres franceses que trabajaron en la estatua original.
Ambas ciudades, marcadas por grandes oleadas inmigratorias, están unidas por esta misma imagen que representa la libertad. Dos estatuas, dos ciudades, casi al mismo tiempo, pero con un mismo mensaje que resuena a lo largo del tiempo: la libertad, un concepto vigente por los siglos de los siglos.
Fuente: La Nación






