La psicóloga y escritora chilena Pilar Sordo abordó el concepto de finitud y su impacto en la vida cotidiana durante una reciente entrevista. En el marco del ciclo Conversaciones, Sordo destacó la importancia del diálogo interno como elemento clave para el bienestar emocional.
Según la especialista, la calidad del diálogo interno está íntimamente relacionada con la salud mental. «Llegué a que la unidad más básica de salud mental es el diálogo interno», explicó. A través de un trabajo de campo que se extendió por ocho años, Sordo encontró que la manera en que las personas se hablan a sí mismas influye directamente en su amor propio y su visión del mundo.
En la entrevista, Sordo afirmó: «Dime cómo te hablas y te diré cuánto te quieres». Esta reflexión lleva a considerar que una percepción positiva de uno mismo promueve una visión optimista del entorno. «Si yo me percibo confiable, lo más probable es que vea confiabilidad en el mundo», agregó.
La conciencia de la muerte y la vida cotidiana
La psicóloga compartió su experiencia personal tras la pérdida de su pareja en 2009, señalando que «lo único que te da conciencia de vida es tener conciencia de muerte». Esta perspectiva transformó su forma de medir el tiempo: «Antes pensaba en años, ahora pienso en navidades». Esta nueva percepción, según Sordo, la motiva a tomar decisiones que promuevan la plenitud y la paz.
«Me hace más consciente. Siempre intenté escuchar lo que yo siento que Dios quería para mí», expresó, destacando que el miedo no debe ser un impedimento para actuar.
Crisis de comunicación en la era moderna
Sordo también abordó la crisis en la comunicación contemporánea, advirtiendo sobre el empobrecimiento del vocabulario. «Estamos usando menos vocabulario. Hemos ido reduciendo la cantidad de palabras que circulan por nuestras cabezas», indicó.
La especialista mencionó que la falta de palabras puede afectar la salud mental, citando al psiquiatra español José Luis Marín, quien sostiene que «nos enfermamos por falta de vocabulario». En este contexto, Sordo enfatizó la dificultad de mantener conversaciones significativas, donde ambos interlocutores se sientan escuchados y comprendidos.
Fuente: La Nación






