Rodrigo Lussich ha emitido un contundente descargo en redes sociales tras la final de Gran Hermano Generación Dorada. En su crítica, cuestiona la actitud de Santiago del Moro, conductor del reality, quien, según Lussich, mostró una falta de autocrítica ante el desenlace del programa.
El periodista expresó que, a pesar de la controversia, del Moro parecía estar «chocho de la vida» y comparó su forma de comunicar con la de un político. «La gente pasa hambre y el presidente dice que vamos bárbaro», afirmó Lussich, sugiriendo que la manera de narrar los acontecimientos es similar a la de algunos líderes políticos en el país.
Además, Lussich enfatizó que la conducción de Santiago en esta edición fue de las más bajas en su carrera, cuestionando su falta de autocrítica. «¿La autocrítica no está en tu repertorio?», se preguntó el periodista, mientras consideraba que del Moro goza de un estatus casi intocable en Telefe, debido a la popularidad del programa.
El conductor de Intrusos también hizo una analogía con Marcelo Tinelli, quien, a pesar de contar con un séquito de admiradores, siempre ha enfrentado críticas en su carrera. «Tinelli se la bancó, mientras que del Moro parece ignorar a los críticos», indicó Lussich, refiriéndose a la forma en que ambos manejan la presión mediática.
En su análisis, Lussich no se detuvo en la conducción, sino que también hizo referencia a la selección de participantes de esta temporada de Gran Hermano. Aseguró que el formato se volvió aburrido y que la producción realizó maniobras cuestionables para mantener el interés del público. «El éxito de rating estuvo más forzado que la pareja de Guido Suller y Paulina en Zap», argumentó.
El periodista también destacó que algunas decisiones en la producción llevaron a que participantes como Andrea del Boca, quien fue considerada ganadora al inicio, fueran eliminados del juego por cuestiones de imagen. Las críticas se extendieron a otros concursantes, cuya presencia en el programa no logró captar la atención del público.
Finalmente, Lussich advirtió sobre el futuro de Gran Hermano, afirmando que continuar creando nuevas ediciones podría llevar a la destrucción del formato. «Todo japaleta. Todo berreta. Una generación dorada que pasará al óxido», concluyó, haciendo una vez más una comparación con el mundo político y el riesgo de perpetuarse en el poder sin adaptarse a las expectativas del público.
Fuente: La Nación






