Un proyecto arquitectónico ha revitalizado una antigua fábrica convertida en edificio de viviendas, mostrando su potencial oculto. El arquitecto Pablo Giterman revela cómo la reforma transformó un espacio «desangelado» en un loft contemporáneo, optimizando cada rincón de la propiedad.
Una visión compartida
La compra del departamento fue impulsada por la confianza entre Giterman y la futura propietaria, amiga de su hermana. Juntos exploraron varias opciones antes de decidirse por esta ex fábrica, que prometía mucho con su terraza y vistas al campus de la Facultad de Agronomía de la UCA.
Reforma integral y diseño funcional
El objetivo de la reforma fue integrar la terraza como el espacio más importante del hogar. Giterman y su colega Alejandra Esteve de Morsa Taller se embarcaron en un trabajo de diseño que incluyó desde escaleras hasta muebles personalizados, todos funcionales y estéticamente agradables. «La terraza debía ser la vedette de la propiedad», enfatiza Giterman.
Uso innovador de materiales
La elección del hierro se convirtió en un distintivo del proyecto. Este material no solo proporciona estabilidad estructural, sino que también permite un diseño ágil y versátil. Desde muebles hasta tiradores, todo fue diseñado a medida para maximizar el uso del espacio, destacando la funcionalidad y el estilo.
Espacios que conectan interior y exterior
La reforma no solo se limitó al interior. La propuesta de incluir un prisma vidriado que permite ver el cielo desde los niveles inferiores fue una solución innovadora. Este elemento no solo actúa como un espacio de transición, sino que también contribuye a la iluminación natural del hogar.
Desafíos y soluciones estructurales
Transformar el antiguo espacio fabril en un hogar moderno presentó retos, especialmente en términos de aislamiento y nivelación. Sin embargo, el pasado industrial de la estructura facilitó la adaptación, permitiendo que el nuevo diseño ofreciera confort y estética en un solo concepto.
Fuente: La Nación






